El capítulo más trascendente de una de las
obras científicas más influyentes de la historia, por lo que reveló y como lo hizo.
La selección natural, la sistemática con la que obra la naturaleza en la que se
promociona a los más aptos, que bajaría al hombre de su estatus de criatura
divina a un mero eslabón en la cadena evolutiva, supuso una auténtica
revolución en su época, un shock científico y cultural que contribuyó a romper
definitivamente las cadenas con las que el misticismo y la religión atenazaban
al hombre. Las reacciones que su publicación generó, especialmente en la
persona de su autor, Charles Darwin, fueron un fiel reflejo de su importancia e
impacto, tanto más por la solvencia de las pruebas empíricas que aportó y,
sobre todo, por la sencille expositiva que contribuyó a su comprensión
universal. De la misma manera que la traducción de la vulgata abrió la puerta a la multiplicidad de credos y
a la libre interpretación de la Biblia, la exposición sencilla, contundente y
precisa del mecanismo de la selección natural supuso la definitiva
desvinculación de la ciencia con el credo, permitiendo la libre evolución de la
misma alejada de tabús y prejuicios morales. Por su trascendencia y por su
elegancia expositiva, un libro de lectura obligatoria.
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