En un conjunto de relatos en torno a diferentes
actividades al aire libre (cazar, nadar, pasear, ir en moto…) Miguel Delibes
recuerda parte de su vida no profesional y nos acerca a su forma de ver y entender
la naturaleza, el entorno, los paisajes y las gentes. Conjunto de vivencias de
un niño anterior a la guerra civil, y de un joven de posguerra, en un entorno
social sencillo, rural y cercano. Con su habitual estilo rico, sencillo,
limpio, nada artificioso, este libro se convierte en un apacible entretenimiento,
muy vacacional, en el que se funden aventuras, con anhelos, reflexiones
sentidas y una forma de ver la vida que transmiten, como el lenguaje,
sencillez, y también la pérdida, en un mundo actual en el que la vida al aire
libre, en su versión rural, más allá del deporte de postureo y atuendo chillón,
tiende a desaparecer. La capacidad de Delibes de ver el mundo, la naturaleza, y
describirlos, surge de esta experiencia, su profunda conexión con en el medio,
y su actitud de aprendizaje constante.