Walter Isaacson acierta de pleno en esta
excelente biografía de Leonardo que, aunque parte de la admiración no
disimulada, tiene la virtud de abrir objetivamente el angular para ver las múltiples
dimensiones de Leonardo. Para quien lea esta biografía, habrá un antes y un
después en su acercamiento al autor florentino. Tanto en la estructura, como en la forma
de abordar los temas, en el lenguaje, en el estilo, la biografía acierta y, muestra
al artista (aunque después de leerla ya deberíamos hablar de un polifacético
personaje en el que el arte era casi secundario) en todas sus múltiples
dimensiones: investigador, ingeniero, teórico, geólogo, escenógrafo, anatomista, dibujante,
fundidor… todo encaja en Leonardo que hace de sus obras de arte (su faceta más
conocida) un compendio de todo su conocimiento; así, en ellas aplica sus
investigaciones sobre la luz (en su famoso sfumatto), de geología e
hidrología (en sus paisajes), del color (en su técnica de veladuras), óptica
(las trabajadas perspectivas)…. Pero además, nos muestra una persona inquieta,
más preocupada por saber que por divulgar, perfeccionista (llegaba a dedicar muchos
años a seguir retocando cuadros), inconstante (dejó muchas obras inacabadas), …
Los grandes personajes que intervinieron en su vida, desde sus modelos (Beatriz
dell’ Este, la Gioconda), a sus compañeros (Salai) o a sus patronos (los Medici,
los Sforza, César Borgia).. aparecen justamente reflejados en esta obra que, no
solo nos presenta a Leonardo, sino una época en la que el saber, la excelencia,
la belleza, merecían la atención de los poderosos, y en la que la creación era
valorada de forma orgullosa.