
Como
ya hiciera en su magnífica obra “Hamnet”, Maggie O´Farrell se introduce
en el cuerpo y la mente de una mujer esencial y desconocida, y la hace revivir ante nuestros
ojos con un delicadísimo ejercicio de expresión sensitiva: sus anhelos, ansias,
pensamientos más recónditos, toman cuerpo y hacen resurgir al personaje que se
ofrece transparente, limpio y sensible ante nuestros ojos. En este caso es
Lucrezia de Médici, “princesa” de la todopoderosa familia gobernante de
Florencia, quien de niña es prometida a Alfonso d’Este, heredero de la casa de
Ferrara. Contada en media re, la historia de Lucrezia es la historia de las
hijas de las cortes renacentistas, monedas de cambio de la política, juguetes
rotos destinados a perpetuar dinastías…. Pero en este caso, además, una mujer con
una fuerte personalidad, ideas propias y dueña de su forma de ver la vida,
consecuencia de su exquisita educación en una de las cortes más brillantes de
la Italia del siglo XVI. Historia de un momento, historia de Italia e historia
de una mujer sensible, culta y delicada que se vio arrastrada por las mareas del
tiempo que le tocó vivir. Literariamente, una agradabilísima lectura, de una
gran perfección técnica, con el característico estilo narrativo de la autora,
con pocos diálogos pero grandes descripciones, donde los colores, los olores, los
sentimientos se "ven" con toda nitidez.