
De entre las brumas de la historia, Amin Maalouf
rescata la figura de Mani, el fundador del maniqueísmo, figura trascendental de
la espiritualidad oriental, del que apenas quedan rastros confiables.
Integrador de religiones, defensor de la espiritualidad íntima y personal,
adalid de la paz,… su vida entre los grandes imperios del momento, tuvo un
trágico final que le convirtió en un mártir para los suyos, y un recuerdo peligroso
para los poderosos, al reconocer a todos los seres humanos como iguales, y
defender la vía de la paz y la comprensión como base del entendimiento humano.
A lo largo de los siglos, el término “maniqueísmo” ha pervertido el discurso
original, y lo ha asociado al extremismo y la confrontación, justo el mensaje
opuesto al que predicó. Con su habitual lirismo y sencillez, Amin Maalouf hace
un relato novelado de la vida de Mani, desde su secuestro por una secta
integrista cristina, hasta el enfrentamiento (pasivo) con el poderoso Rey de Reyes
iranio. Los retazos históricos de su deambular, sus mensajes, su obra
artística, se deslizan en esta bella novela contando lo que pudo ser y, en
cualquier caso, sin llegar a ser una hagiografía, la luz que su mensaje supo
aportar al mundo. Una bella historia narrada como trasunto de una realidad poco
conocida en la que Maalouf, de nuevo, acerca otra cara de oriente, alejada de
la actualidad, caracterizada por la profundidad de los mensajes y la bonhomía
de sus protagonistas.