A lo largo de la historia de la Humanidad, el clima se ha constituido como uno de los elementos más importantes en el devenir de las civilizaciones. Los alteraciones bruscas de temperatura y precipitación han provocado cambios más o menos drásticos en la economía, sociedad y, finalmente, política, de los grupos sociales, constituyendo el origen de los mismos o, al menos, su amplificación. Así, en culturas tan dispares como la egipcia, la calcolítica, los nativos americanos, visigodos, bizantinos… en todos los casos, naciones con una economía basada en la agricultura y la ganadería, vieron como una causa inasible, no gestionable, impredecible, modificaba el curso de la historia. Como si de un Dios se tratase. Esta amena obra, con el habitual estilo narrativo de José Soto (intenso, ameno, sólido) retrata como los cambios climáticos que siempre existieron afectaron (siempre) a grandes y pequeños, ricos y poderosos. La historia siempre se repite.
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