jueves, 27 de agosto de 2026

“El arte de tener razón”. Arthur Schopenhauer. Penguin

 


Aunque parezca tratarse de un simple e inocente manual para vencer dialécticamente (“aunque no se tenga razón – dice el autor – lo importante es vencer”), en el fondo es una reflexión profunda y aguda sobre la ignorancia (y como la gente común se deja llevar por argumentos sin saber si son certeros o no), la estupidez (dejarse arrastrar por voces supuestamente autorizadas) y, sobre todo, sobre el poder de la palabra: la forma vence al fondo y la apariencia a la realidad porque, como reflexiona Schopenhauer, la verdad es la que se consigue insertar en la mente del interlocutor. Con casi siglo y medio de antelación, Schopenhauer describe los mecanismos (muchos hoy en absoluto vigor) sobre los que se asientan las, tan de moda, fake news y su malicioso poder sobre la opinión pública, base de los totalitarismos que se fundamenta en la ignorancia y la sumisión.

“Hijos de Eva”. John Connolly. Tusquets

 


Lamentablemente, todo parece indicar que la serie de Charlie Parker se apaga inexorablemente, y que las brillantes novelas del inicio de la saga, no volverán. La materia prima sigue estando ahí: un protagonista excepcional (complejo, oscuro, profundo), unos secundarios de lujo (Louis y Ángel), un coro variado y muy bien trabajado (Sam, Jennifer, los Fulci, Moxie..) y el paisaje de Nueva Inglaterra, propicio a historias ocultas. Pero algo ha ido cambiando y queda completamente reflejado en la última entrega: el protagonista ya no lleva la acción, los secundarios apenas aportan, y la trama, aunque recupera el mundo misterioso de lo inexplicable que hay más allá de la muerte (en este caso asociada a la cultura incaica), no tiene ni de lejos el nivel de los dioses viejos o la participación del Viajante. Sigue siendo una interesante novela de acción policial y misterio, narrada con fuerza, con inteligencia, muy bien documentada. Pero es otra cosa: la esencia cada vez se reduce más y el envoltorio apenas ayuda (por no hablar del evidente cambio derivado de una traducción más plana). Si bien el argumento es prometedor: tráfico de antigüedades asociadas a la muerte, deidades ancestrales, brutalidad de cárteles mexicanos, familias pseudomafiosas…, el alejamiento de los elementos característicos de la serie convierten la que podría ser una gran novela en una buena novela. La mejor noticia, los capítulos finales, en los que la presencia de Jennifer y de un ángel negros exterminador, parecen anunciar episodios intensos que recuperen el drama de otros títulos.

“Cuentos” Mario Vargas llosa. Austral

 


Selección de obras de juventud del autor peruano en las que, a través de episodios concretos, a modo de experimentos narrativos, nos retrotrae a su propia experiencia vital y los temas que le forjaron: la vida en las academias, la impetuosidad juvenil, el valor esperado, el orgullo burgués de las sociedades post hispánicas… en ambientes descritos con una enorme exuberancia de detalles, riqueza de lenguaje y agilidad en la narración. El gran Vargas Llosa ya aparece en estos relatos casi en plenitud, su universo es reconocible y anticipado. Pequeños divertimentos, aperitivos de sus grandes narraciones.


“Fantomas”. Marciel Allain, Pierre Souvestre. Zenda-Edhasa.

 



La editorial Zenda ha tenido el acierto de crear una biblioteca dedicada a los grandes mitos de la literatura de aventuras. Los héroes fundacionales del género en todas sus variantes, piratas,  espadachines, aventureros… con cuidadas y, al tiempo, manejables ediciones. Uno de los títulos, inevitablemente, debería ser Fantomas, el ladrón de guante blanco que abriría el repertorio a sucesores como Lupin, o la propia Pantera Rosa. El personaje de Fantomas que, con todo, es más oscuro, siniestro, terrible y cruel, ya hace gala de la elegancia, la sofisticación y la multiplicidad de recursos para salir airoso de sus aventuras. Una lectura obligatoria para los amantes del género, como lo puede ser El Vampiro de Polidori. Sin ser mejor novela que muchas de sus sucesoras, tiene el valor de inventar el motivo, el protagonista, el modelo de acción, con fuerza suficiente para ser considerada un referente imprescindible.


“Una villa en Florencia”. W. Somerset Maughan. Ediciones Invisibles.

 


La elegancia de la escritura de Somerset Maughan se exhibe en esta bella novela que narra la estancia de una joven y bella viuda inglesa en una villa florentina a la que es invitada por unos amigos mientras decida que quiere hacer con su vida. Asediada por sus pretendientes duda entre la pasión y la amistad, entre la vida previsible y la inesperada; entre la posición y la felicidad. Una cena a las orillas del Arno, un encuentro romántico con un artista apátrida; y una noche de pasión entre frescos renacentistas, estatuas barrocas y jardines estrellados sirven de marco para esta exquisita novela que habla de sentimientos y de fidelidades, de entrega y pasión; de amor y compromiso; de vida y muerte. Una auténtica delicia, elegante, ágil y veraz, una verdadera obra de arte, como la Florencia que retrata.


"El asesinato de Roger Akroyd". Agatha Christie. Motmot.

 


Considerada una de las mejores novelas de la serie Poirot de Agatha Christie, esta novela representa el arquetipo del estilo detectivesco inglés de la primera mitad del siglo XX: la campiña inglesa como escenario general y, en ella mansiones, lacayos, señores, casas imponentes y escenas cerradas. Misterios imposibles para cuya resolución todos los detalles cuentan: tramas entreveradas, pasados ocultos, personajes misteriosos y, ante todo, exquisitos diálogos y situaciones, propios del mundo aristocrático inglés. Tan representante es de su género que, posiblemente, solo pueda gustar a los fieles del mismo. Como si de un juego de Cluedo se tratase, los sospechosos siempre son los mismos: el mayordomo, la chica descarriada, su novio o algún personaje prominente; y las armas, previsibles, por ejemplo, dagas de plata. Un alegre divertimento con abundantes dosis de sarcasmo e ironía, pero falto de la tensión propia de los derroteros más modernos del género.

"Historiones del arte". Miguel Calvo Santos. Geoplaneta

 


El rigor del academicismo de los historiadores del arte necesita el contrapunto de libros como este, desenfadados, que nos acercan la realidad del arte y sus creadores. Frente a los textos que nos presentan a los artistas llenos de un fervor creativo conceptual, nadando en mares de creatividad, las anécdotas de su vida, sus terrenas ambiciones, sus domésticas miserias y pasiones, desacralizan a los autores y sus obras y los convierten en personas de carne y hueso. Precisamente ahí esta su valor, gente normal y corriente que crean obras divinas. El estilo desenfadado y divertido, junto al rigor histórico y artístico, hacen de este libro una auténtica delicia para todo tipo de público. Un conjunto de divertidas anécdotas que, en muchos casos, no sólo nos habla de quien y como hizo las cosas, sino por qué. Frente a las grandes teorías, la normalidad; frente al divismo la humanidad.


Ventanas de Manhattan. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral

 


Toda una declaración de amor a Manhattan a partir de vivencias y reflexiones sobre la vida, el espíritu, el ánimo de la ciudad. A modo de diario, Muñoz Molina relata las experiencias de su estancia en Nueva York como si de un James Stewart, desde una ventana, se tratase. Partiendo de la vivencia de los atentados del 11-S, poco después de su llegada a la isla, el autor nos cuenta Nueva York: su forma de ser, sus rincones ocultos, la idiosincrasia de cada uno de sus barrios, sus detalles, su espíritu. Un relato vívido y vivido de su estancia que, sin serlo, es una guía al alma de Nueva York, ciudad imposible, pero insustituible, donde conviven los extremos pero sin la cual sería imposible entender el mundo. Un libro necesario para conocer Nueva York narrado con el exquisito estilo del autor de Beatus Ille  y Beltenedros, en el que se dan cita personajes históricos, clubes de jazz, parques escondidos, pequeños comercios, museos recónditos, miradores infinitos y, sobre todo una mirada abierta, sin prejuicios, desmitificadora y no inculpadora de la capital del mundo, con el esplendor de todas sus virtudes y defectos.