jueves, 27 de agosto de 2026

“Hijos de Eva”. John Connolly. Tusquets

 


Lamentablemente, todo parece indicar que la serie de Charlie Parker se apaga inexorablemente, y que las brillantes novelas del inicio de la saga, no volverán. La materia prima sigue estando ahí: un protagonista excepcional (complejo, oscuro, profundo), unos secundarios de lujo (Louis y Ángel), un coro variado y muy bien trabajado (Sam, Jennifer, los Fulci, Moxie..) y el paisaje de Nueva Inglaterra, propicio a historias ocultas. Pero algo ha ido cambiando y queda completamente reflejado en la última entrega: el protagonista ya no lleva la acción, los secundarios apenas aportan, y la trama, aunque recupera el mundo misterioso de lo inexplicable que hay más allá de la muerte (en este caso asociada a la cultura incaica), no tiene ni de lejos el nivel de los dioses viejos o la participación del Viajante. Sigue siendo una interesante novela de acción policial y misterio, narrada con fuerza, con inteligencia, muy bien documentada. Pero es otra cosa: la esencia cada vez se reduce más y el envoltorio apenas ayuda (por no hablar del evidente cambio derivado de una traducción más plana). Si bien el argumento es prometedor: tráfico de antigüedades asociadas a la muerte, deidades ancestrales, brutalidad de cárteles mexicanos, familias pseudomafiosas…, el alejamiento de los elementos característicos de la serie convierten la que podría ser una gran novela en una buena novela. La mejor noticia, los capítulos finales, en los que la presencia de Jennifer y de un ángel negros exterminador, parecen anunciar episodios intensos que recuperen el drama de otros títulos.

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