¿Es posible, en los inicios del siglo XXI, recuperar la lucha de clases como eje de actuación social que lleve a las personas y a las sociedades hacia la felicidad? A juicio del autor, la respuesta es sí, sino que es más necesario que nunca y es que, según él, la sociedad y, en concreto las izquierdas, han abandonado la lucha social por el bienestar individual y han entrado en la rueda del capitalismo consumiendo un producto, aparentemente inocuo, la autoestima, con el que el capital, les ha hecho abandonar su esencia. Urge, pues, abandonar casi revolucionariamente el recurso ñoño de pensar en la felicidad individual, la autoestima y el yo, por una conciencia colectiva, en la que lo común prime sobre lo individual. Este planteamiento que, además de entroncar con el pensamiento de izquierdas de hace 150 años, rompe con el de las descafeinadas izquierdas actuales, presenta dos graves problemas que se destilan en la propia obra: el recurso fácil a culpar de todo a la derecha, al capital, al liberalismo, demostrando que se ha diseccionado mucho a la izquierda, pero para nada se ha analizado lo que hay más allá; y por otro la fácil y cómoda propuesta de identificar el problema, pero no ofrecer soluciones (no siquiera realistas) Kindler es capaz de hacer una radiografía perfecta de ciertos problemas, e incluso de las causas, y posiblemente acierte al diagnosticar los males de la sociedad actual, ensimismada, egoísta y vanidosa, pero no se da cuenta que esos males, como concepto son transversales y que la división izquierda derecha, capital fuerza de trabajo, corresponden a un discurso y unas realidades no actuales. Cuando en estas fechas se habla de lucha de clases, suele ser demagogia derivada del sentimiento de culpa y de inacción, y suele ser una manipulación activa. Posiblemente Kindler sea uno de los pocos que crea en ello, y por ello, su manifiesto resulta fresco y atractivo, pero la realidad no es la de hace 150 años, la sociedad es otra, y achacar todos los males al capital y al enfrentamiento entre fuerza productiva y explotadores, posiblemente ya no cuela. Más que retratar a una sociedad enferma, lo que refleja es la crisis actual de la izquierda woke.
domingo, 21 de septiembre de 2025
“Los números insólitos. Una mirada de reojo del menos uno al infinito”. Tommaso Maccacaro y Claudio Tartari. Siruela
Una más de las innumerables obras de
divulgación científica que tratan de atraer a los “mortales” al universo de las
matemáticas. Con una cierta dosis de erudición y de sana comicidad, sin
excesos, como debe ser, el autor acerca las matemáticas a través de algunos números
de apariencia simple (el -1, el 0…) y otros más complejos (como infinito) Una
obra de lectura amena para quien quiera conocer anécdotas matemáticas y
numéricas, sin ir más allá.
“El mayorazgo de Labraz”. Pío Baroja. Alfaguara.
Obra perteneciente al ciclo de ambientación
vasca de Baroja, presenta todos los grandes elementos de su literatura: el anticlericalismo,
el cainismo, los ambientes sórdidos, los personajes estrambóticos, y la falta
de justicia real para los malhechores. Ambientada en un pequeño y oscuro pueblo
típicamente noventayochista, cuenta la historia de un mayorazgo noble
que se ve traicionado por un familiar cercano, que criado fuera del pueblo (y,
por tanto de la esencia) roba las reliquias de la iglesia y se fuga con la protagonista.
Un calavera, típico señorito de ciudad barojiano, que genera sensación de
frustración e impotencia, las propias de una España (y aquí, como casi siempre,
el ambiente vasco no logra desgajarse de la España de la época) en decadencia. Sociedad
desencantada y rendida, autohumillada por la inacción (otro de los elementos clave
del autor) y que se deja a si misma, sin un atisbo de esperanza. Al contrario
que en las obras de ambientación madrileña o europea, por duras que sean, no
hay el más mínimo rayo de esperanza. Típicamente barojiana, expresiva, con
toques románticos, es una obra hija de la generación a la que representa.
domingo, 10 de agosto de 2025
“Trieste, o el sentido de ninguna parte”. Jan Morris. Gallo Nero
Jan Morris se erige, con este libro, en la gran cronista de Trieste. Desde el amor a la ciudad y a su significado, describe la burbuja atemporal en la que Trieste se define y existe. Una ciudad que fue y dejo de ser, una utopía: la salida al mar de un imperio terrestre. Y con ello, lo que de singular supuso su configuración y, tras dejar de serlo, la nostalgia por su esencia. Porque Trieste es el recuerdo de una promesa que, a lo largo del tiempo, las fuerzas circundantes quisieron que fuera, sin dejar su identidad, desfasada. No en vano comienza esta enamorada crónica (porque más que descripción es una relación vital) con la visita de altas dignidades imperiales tras atravesar el karst, la masa caliza que la rodea, aísla y protege. Y con el sueño imperial, las profesiones, los oficios, las luchas intestinas, los clanes, las apetencias territoriales de imperios y reinos ya extintos… todo ello forjó un sentido que define a una ciudad en mitad de ninguna parte: alargamiento forzado de Italia, alejamiento de la Viena natal, hermanamiento con la cercana Eslovenia… Un libro exquisito rezumante de admiración, con la pericia de quien sabe manejar los tiempos narrativos, documentadísimo, alternando la historia real con el anecdotario. La perfecta guía de viaje, pero no tanto de una excursión turística, sino una propuesta de travesía sentimental. Trieste, a los ojos de Morris, se convierte en una ciudad que más que para ver, es para vivir y sentir.
domingo, 20 de julio de 2025
“Sepulcros etruscos. Un viaje por la Toscana” Nicanor Gómez Villegas. La línea del Horizonte.
Empecemos por lo esencial: este libro no es una guía arqueológica, ni siquiera de viajes por necrópolis etruscas. Sin embargo, si hay un vínculo esencial con el mundo etrusco: el placer por vivir y disfrutar, el hedonismo de lo bello. Este viaje por la Toscana, es una guía convencional de viajes, una propuesta de viaje basada en la efectiva fórmula de unir experiencias vitales, anécdotas históricas, y citas literarias… y todo ello, sí, en la Toscana, la antigua nación etrusca. Las huellas de las civilizaciones que por ella pasaron, sus monumentos, su comida, sus rincones, invitan a disfrutar de este Gran Tour de belleza sin par, la que siempre, física y animicamente, despliega Italia. Un recorrido delicioso, sutil, lleno de guiños a otras obras, propuestas y sugerencias que logran un doble objetivo: disfrutar leyendo y desear viajar. ¿Quien, después de leer esta preciosa obra, no desearía alquilar un coche y recorrer campos floridos, enmarcados por cipreses, salpicado de fortalezas y palacios, y enhebrado con pueblos y ciudades que forman parte de nuestro imaginario colectivo de belleza?
“Los mensajeros de la oscuridad”. John Connolly. Tusquets.
Cuando el protagonista del libro es Charlie
Parker; cuando la acción se desarrolla en Maine; cuando hay fuerzas ocultas y
desconocidas, ancestrales; cuando Ángel y Louis son grandes secundarios cuando,
cuando aparecen Sam, Jennifer, Moxie Castin, el Great Lost Bear, los hermanos
Fulci…. Cuando todo eso ocurre, es una auténtica novela de Charlie Parker.
Sencilla y a la vez grandes. Tras diferentes experimentos, John Connolly vuelve
a la serie clásica con sus iconos, que de bien trabajados, son imprescindibles.
Todos ellos suman, nada sobra, y el sutil equilibrio, construye un modelo que
no se agota: previsible por reconocible, no por agotamiento. Si gustan las
novelas de Charlie Parker esta, de nuevo lo es: secuestros, fuerzas ocultas,
personajes extremos, ironía y sarcasmo, tramas bien urdidas. Un clásico, cada
vez más consolidado, de la literatura noir americana.
“A history of Britain in ten enemies”. Terry Deary. Pengüin.
La tesis de que la grandeza de una nación la cimenta la calidad de los enemigos que la han conformado, es rigurosamente cierta, y bajo ella, el autor repasa las relaciones de Gran Bretaña con sus grandes enemigos históricos, todos aquellos que, de una forma un otra, exigieron al país dar lo mejor de sí, generalmente, encontrándose contra las cuerdas en algún momento concreto. Em ellos, la necesidad se hizo virtud y permitió a gran bretaña salir airosa y construir la historia que conocemos. Pero no, no es una historia complaciente. Si bien la necesidad de luchar y vencer construyó el carácter del país, no es menos cierto que la propia historia del país se encuentra llena de sombras, detal forma que los antagonismos, y es quizá uno de los mensajes claros, fueron coyunturales, no necesariamente ideológicos (los saqueos, los genocidios, las invasiones, las privaciones de libertad… fueron tan británicos, cono de sus enemigos) Y aquí se encuentra una de las grandes conclusiones de esta entretenida obra (documentada aunque superficial, seria aunque con todo humorístico): no hay extranjeros, sino gente que vive en otro lugar; hay gente que come y habla diferente, pero todos compartimos los mismos genes; quienes fueron enemigos ayer, pueden ser aliados mañana; y, en fin, el día más importante de la historia, es mañana, porque está por construir.