Mercerismo, cajas de ánimos, mascotas eléctricas, cenizas radiactivas…
Todos estos elementos dan forma al desolado y apocalíptico mundo posterior a la
Guerra Mundial Terminal, en el que los seres humanos tratan de evadirse de si
mismos, mientras humanoides cada vez más perfeccionados, tratan de sentirse
humanos. La trepidante y brillante novela de Dick que inspiró la fabulosa
película Blade Runner, es una
reflexión no sólo sobre la Inteligencia Artificial, sino sobre la empatía, las
relaciones humanas, el poder absoluto, el rechazo al diferente y el sentido de
la vida. Escrita con gran agilidad, “¿Sueñan los androides…?” sorprende al
lector que antes haya visto su versión cinematográfica, aportándole matices
ricos y perspectivas diferentes, enriqueciéndola. A su manera, ambas son obras
maestras, y si la versión cinematográfica es capaz de crear un gran Roy terminal que capta la esencia de la humanidad al ver naves en llamas más allá de Orión, la novela elabora un excepcional J.
R. Isidore cuya altura moral, desde su simpleza, emerge desde la inmundicia a la
que la sociedad le relega. En un juego continuo de impresiones, donde lo
artificial se confunde con lo natural, al final todo resulta ser una ficción y la verdad es “todo lo que las
personas han pensado alguna vez”.domingo, 15 de abril de 2018
“¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas’”. Philip K. Dick. Biblioteca El Mundo
Mercerismo, cajas de ánimos, mascotas eléctricas, cenizas radiactivas…
Todos estos elementos dan forma al desolado y apocalíptico mundo posterior a la
Guerra Mundial Terminal, en el que los seres humanos tratan de evadirse de si
mismos, mientras humanoides cada vez más perfeccionados, tratan de sentirse
humanos. La trepidante y brillante novela de Dick que inspiró la fabulosa
película Blade Runner, es una
reflexión no sólo sobre la Inteligencia Artificial, sino sobre la empatía, las
relaciones humanas, el poder absoluto, el rechazo al diferente y el sentido de
la vida. Escrita con gran agilidad, “¿Sueñan los androides…?” sorprende al
lector que antes haya visto su versión cinematográfica, aportándole matices
ricos y perspectivas diferentes, enriqueciéndola. A su manera, ambas son obras
maestras, y si la versión cinematográfica es capaz de crear un gran Roy terminal que capta la esencia de la humanidad al ver naves en llamas más allá de Orión, la novela elabora un excepcional J.
R. Isidore cuya altura moral, desde su simpleza, emerge desde la inmundicia a la
que la sociedad le relega. En un juego continuo de impresiones, donde lo
artificial se confunde con lo natural, al final todo resulta ser una ficción y la verdad es “todo lo que las
personas han pensado alguna vez”.domingo, 1 de abril de 2018
“Fariña”. Nacho Carretero. Libros del K.O.

Fariña es la historia, casi novelada, de décadas de tráfico en las rías
gallegas, desde el contrabando de productos de primera necesidad tras la guerra
civil, al actual narcotráfico de cocaína y hachís. Pero lo es también de una
forma especial de ver la vida, de la aceptación social de un negocio maldito
pero rentable, que permitía la subsistencia en épocas duras. Y también, como
no, es la historia de la resistencia que unos pocos valientes opusieron a una
cultura establecida, tácita y opresiva que con la excusa de llevar dinero y
trabajo a las rías, estaba acabando con la juventud, tanto física como
moralmente. “Fariña” es, pues, un libro necesario y esclarecedor, en el que no
hay sólo buenos y malos, hay políticos y policías corruptos, jueves y abogados
que pasan la raya, y capos que ayudan a la gente, que pagan polideportivos,
iglesias, y operaciones. Un mundo tremendamente complejo en el que la verdad
tiene tantas aristas que, a veces, dificulta el juicio.
“Dispara, yo ya estoy muerto”. Julia Navarro. DeBolsillo
Monumental novela de Julia Navarro que, a partir de
la vida de una familia a lo largo del siglo XX, narra la historia de Europa y
Palestina, apoyándose en las persecuciones a los judíos. A partir de una
concienzuda labor de investigación histórica, el libro recrea, sobre todo, la
persecución de los judíos en los últimos momentos de la Rusia zarista e inicios
de la revolución bolchevique, y la coexistencia entre judíos y musulmanes en
Palestina, hasta la ruptura total que supuso la proclamación de estado de Israel.
Sin ser una novela de tesis, en todo momento la autora propone la potencial coexistencia
de razas y religiones, mostrando cuan fanáticos pueden ser los creyentes de uno
u otro bando cuando la política se alía con las creencias. Novela entretenida, algo
larga, con prolijas descripciones historicistas, que permite tener una
impresión bastante acertada de las raíces del conflicto palestino-israelí.
“La mecanógrafa de Henry James”. Michiel Heyns. Gatopardo ediciones
domingo, 11 de marzo de 2018
“Van Gogh alive: the experience”. Pabellón de la Navegación, Sevilla. 11 de marzo a 15 de abril de 2018.
Es difícil que lleguen a Sevilla exposiciones de grandes autores
contemporáneos, auténticos blockbusters,
que son habituales en las grandes capitales del circuito artístico. A ello se
une la escasez de obras de algunos de ellos en los museos españoles, que los
alejan del gran público. Por eso, exposiciones cono “Van Gogh alive” tienen
especial relevancia ya que, si bien no acercan físicamente las grandes obras al
espectador, son capaces de transmitir una experiencia basada en sencillos, pero
contundentes efectos audiovisuales. El leit
motiv de la exposición en una presentación
de la vida de van Gogh, en la que se aborda su proceso creativo, su intensa y
agitada vida interior, la relación con su hermano y otros autores, su pasión
por el color y la naturaleza…, todo ello acompañado de imágenes de gran tamaño
de sus obras, con una cuidadísima banda sonora, y con un acertadísima selección
de textos de sus famosas cartas, que permiten un acercamiento intenso al autor,
muy emocional, de mayor calado que el que puede producirse en muchas
exposiciones convencionales, generalmente atestadas de público. Como el nombre
de la exposición indica, una experiencia que trata de revivir a van Gogh, de
una manera informal, pero cuidada, profesional, muy educativa y pedagógica,
incluso necesaria, y que debiera ser tomada como modelo para abrir el interés
por la contemplación del arte, más allá del simple visionado de lienzos.
“Murillo y los Capuchinos de Sevilla”. Museo de Bellas Artes de Sevilla. 28 de noviembre de 2017 a 1 de abril de 2018.
Primera de las exposiciones inauguradas para
conmemorar el cuarto centenario del nacimiento del sevillano Bartolomé Estaban
Murillo, y centrada en la obra realizada para el convento de los capuchinos,
que incorpora el programa completo de las obras realizadas por el autor para
dicho convento. Obra eminentemente religiosa en la que se identifica la madurez
creativa de un autor consagrado y en plenitud, permite conocer aspectos no
canónicos del autor, como sus pinturas de santos franciscanos, centradas en
aspectos muy concretos del devocionario hispalense. Para muy fans de Murillo.
“La tía Julia y el escribidor”. Mario Vargas Llosa. Alfaguara

Varguitas es un joven aprendiz de todo: de novelista
y de hombre, que vive en la cerrada sociedad limeña de los años 50. Su vida se
mueve entre los estudios de abogacía, su trabajo en la radio de los folletines
y su familia, a la que pertenece la tía Julia, una mujer mayor (cerca de la
cuarentena), que se convierte en un elemento perturbador (exuberante,
extranjera, divorciada, liberal), del que se enamora perdidamente el protagonista.
Historia de amor encendido a la vieja usanza (celos, huidas, celestinas,
oposición familiar), con final feliz y moraleja optimista (el amor lo puede
todo), que se alterna con historias secundarias bellas y enternecedoras
protagonizadas por los personajes del mundo radiofónico (desde los dueños de
las cadenas, a los autores de folletines y los becarios de los noticieros) y los propios protagonistas de los
folletines, que cobran vida en tramas paralelas, a modo de pequeños cuentos
insertos en la historia global. Una novela entretenidísima, muy amena, que apetece
leer, y que deja un regusto muy agradable, optimista, invitador a la relectura,
y en la que el estilo de Vargas Llosa (¿remedo personal y profesional de
Varguitas?) se despliega con toda su intensidad, brillo y riqueza semántica.
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