sábado, 3 de enero de 2026

“Confusión de sentimientos”. Stephan Zweig. Acantilado

 


Stephan Zweig pone su maestría narrativa al servicio de un tema complicado para la sociedad de tradición prusiana de su época: la homosexualidad y su ocultación, el conflicto que genera, contraponiendo su en su valoración mediante el personade de un profesor brillante, injustamente olvidado por su condición sexual. En esta pequeña novela Zweig aborda, de forma bastante explícita, la homosexualidad y el conflicto que suponía en su tiempo y lugar. Un estudiante díscolo encuentra inspiración asistiendo a la clase de un profesor magistral: inspirador, cautivador y brillante que, no obstante, parece afectado de una extraña bipolaridad. La cercanía a su pupilo la alterna con el rechazo más despiadado; la brillantez de su oratoria, con la mezquindad del trato cercano; la alegría, con la pesadumbre. El protagonista se ve arrastrado así a una confusión de sentimientos en la que juega un papel crucial la mujer de su mentor,  que guarda un profundo secreto con su pareja. De forma progresiva, envolvente, gracias a la rotundidad narrativa de Zweig, a la fogosidad de la descripción de los sentimientos de los tres protagonistas, los hechos se desencadenan y culminan en las confesiones finales de los protagonistas, que muestran sin tapujos sus sentimientos y, aunque sujetos a la rígida moral de le época, revelan la humanidad de los personajes. Brillantemente, Zweig describe la relación de adoración de Roland, el estudiante, que no es capaz de vislumbrar la adoración física que su profesor siente por él; La fascinación intelectual que por él siente, le impide ver la atracción que genera y de la que el propio profesor y su mujer tratan, de distinta manera, de alertarle. Zweig, finalmente, absuelve a su personaje, reflejando así su profunda impronta humanístico, trascendiendo la moral del momento. 

“Hablaré cuando esté muerto”. Anna Jansson. DeBolsillo

 


El auge del thriller nórdico puso de moda una serie destacable de novelas, generalmente seriadas, protagonizadas por detectives o investigadores caracterizados como antihéroes, personajes con gran profundidad psicológica, ambienten cerrados, atmósferas a veces opresivas (pequeñas ciudades, islas, sociedades cerradas), tramas creíbles, y ambientaciones grises, que mantenían un tono sombrío en el conjunto de la obra. La calidad literaria era común en estas obras que, justamente, adquirieron fama y generaron un canon brillante. La obra de Anna Jansson de thiller nórdico tan sólo tiene la ubicación de la trama. Personajes maniqueos, simples, con una trama fantasiosa y clichés de novela de intriga de serie B. Una trama inmobiliaria que se ve amenazada por un descubrimiento arqueológico dispara una serie de acontecimientos en los que los asesinatos se camuflan como agresiones sexuales, rituales antiguos, o celos personales. Prescindible por la linealidad de la trama y la vulgaridad de los personajes, apenas tiene interés literario: una obra menor, para consumo rápido cuando no se tenga nada mejor que hacer.


“La primera megafauna”. Antonio Monclova. Guadalmazán.

 


Obra excepcionalmente documentada constituye un referente en descripción de los grandes mamíferos que en la historia de la evolución han sido. A partir de un conocimiento enciclopédico, el autor muestra la amplísima variedad que la evolución ha generado en los últimos millones de años, deslizando varias ideas fuerza: la pertinaz búsqueda de soluciones evolutivas por parte de la Naturaleza; la tendencia generalizada a la reducción del tamaño como estrategia general de supervivencia; y la temporalidad del reino de los grupos de animales. Con todo, es un libro de difícil lectura, poco divulgativo, que se pierde en descripciones y enumeraciones en vez de centrarse en los por qué de los cambios en las diferentes especies. Relata la evolución pero la explica poco. No puede decirse que no se trate de un libro técnico, pero no lo es de estudio: más catalogo que manual.