El auge del thriller nórdico puso
de moda una serie destacable de novelas, generalmente seriadas, protagonizadas
por detectives o investigadores caracterizados como antihéroes, personajes con
gran profundidad psicológica, ambienten cerrados, atmósferas a veces opresivas
(pequeñas ciudades, islas, sociedades cerradas), tramas creíbles, y
ambientaciones grises, que mantenían un tono sombrío en el conjunto de la obra.
La calidad literaria era común en estas obras que, justamente, adquirieron fama
y generaron un canon brillante. La obra de Anna Jansson de thiller nórdico tan
sólo tiene la ubicación de la trama. Personajes maniqueos, simples, con una
trama fantasiosa y clichés de novela de intriga de serie B. Una trama
inmobiliaria que se ve amenazada por un descubrimiento arqueológico dispara una
serie de acontecimientos en los que los asesinatos se camuflan como agresiones
sexuales, rituales antiguos, o celos personales. Prescindible por la linealidad
de la trama y la vulgaridad de los personajes, apenas tiene interés literario:
una obra menor, para consumo rápido cuando no se tenga nada mejor que hacer.
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